El Reencuentro

Cuando somos adultos, y hemos vivido alejados físicamente de los compañeros de estudios,  de los amigos, el reencuentro tiene siempre un gran elemento de expectativa. En la distancia, nuestra mente sólo recuerda los momentos agradables, los abrazos, los juegos, las risas… Y una vez que los vemos y nos reunimos, pueden surgir cantidad de reacciones, actitudes y actuaciones inesperadas y desconocidas para nosotros.



En algunos momentos de la vida, desearíamos poder volver a experimentar la seguridad o la ilusión que vivimos mientras fuimos pequeños, y por esa razón buscamos el contacto y la compañía de las personas que nos acompañaron durante esa época de nuestra vida. 
¡Qué maravilloso sería que pudiéramos volver a experimentar esa vivencia, de la misma manera o en una forma más espontánea, amorosa y desinteresada, sin reproches o exigencias, pues que nos daría la posibilidad de tener un espacio a salvo, donde refugiarnos en tiempos de hostilidad, tensión y confusión! 
Convirtámonos en ese lugar donde no solamente nuestros compañeros de liceo puedan descansar, sino que también nuestros amigos puedan hacerlo; brindémosles con nuestra actitud, comentarios y acciones, la posibilidad de sentirse queridos, aceptados y valorados, aun a pesar de las diferencias, la distancia y los eventos que nos hubieran distanciado. Desarrollemos a través del amor, la capacidad de tener detalles y gestos cariñosos, llenos de cortesía y solidaridad, que suavicen la vida o el momento de nuestras personas más queridas. 


Estoy convencida de que en la medida que logremos elevarnos por encima de nuestras limitaciones, temores y necesidades para compartir con otros lo mejor de nosotros, recibimos regalos a cambio y no necesariamente de parte de las personas con las que compartimos, sino del universo que elige los perfectos instrumentos, el efecto, como devolución de nuestro comportamiento. La próxima vez que tengas la oportunidad de un reencuentro, vístete de tus mejores sentimientos, pensamientos e intenciones, y verás como nada que tú no quieras te afectará. Disfruta el momento y guárdalo como un recuerdo agradable que te dé la motivación para volverlo a crear.
 

 

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