Cena Diciembre 2011



1º reencuentro GENERACIÓN 76

1º reencuentro GENERACIÓN 76

Llegando ....

Aquellos Tiempos


De vez en cuando,
me encuentro pensando
sobre como me gustaría
que fueran las cosas...

Para vos...
Para mi...

Me gustaría que disfrutaras de la mayor
felicidad a la se puede aspirar en la vida.

Y quisiera que tus planes, mis proyectos
nuestros sueños y esperanzas
se concretaran.

A veces sentimos que el desaliento
nos invade, las preocupaciones
nos paralizan y, por mucho
que lo intentemos, no logramos ver
la ansiada luz al final del túnel.

Y es entonces cuando esa persona
tan especial acude a nuestro auxilio,
nos tiende una mano, ó nos alienta
simplemente a seguir adelante.

Y no siempre con palabras ó actos,
porque la calidez de su sonrisa,
la melodía de su voz, su luminosa mirada,
o su presencia reconfortante
pueden bastar para renovar nuestras esperanzas
y encontrar una vez más el rumbo tan ansiado...

Para aquel que esta esperando un amigo... ya esta llegando....

El Reencuentro

Cuando somos adultos, y hemos vivido alejados físicamente de los compañeros de estudios,  de los amigos, el reencuentro tiene siempre un gran elemento de expectativa. En la distancia, nuestra mente sólo recuerda los momentos agradables, los abrazos, los juegos, las risas… Y una vez que los vemos y nos reunimos, pueden surgir cantidad de reacciones, actitudes y actuaciones inesperadas y desconocidas para nosotros.



En algunos momentos de la vida, desearíamos poder volver a experimentar la seguridad o la ilusión que vivimos mientras fuimos pequeños, y por esa razón buscamos el contacto y la compañía de las personas que nos acompañaron durante esa época de nuestra vida. 
¡Qué maravilloso sería que pudiéramos volver a experimentar esa vivencia, de la misma manera o en una forma más espontánea, amorosa y desinteresada, sin reproches o exigencias, pues que nos daría la posibilidad de tener un espacio a salvo, donde refugiarnos en tiempos de hostilidad, tensión y confusión! 
Convirtámonos en ese lugar donde no solamente nuestros compañeros de liceo puedan descansar, sino que también nuestros amigos puedan hacerlo; brindémosles con nuestra actitud, comentarios y acciones, la posibilidad de sentirse queridos, aceptados y valorados, aun a pesar de las diferencias, la distancia y los eventos que nos hubieran distanciado. Desarrollemos a través del amor, la capacidad de tener detalles y gestos cariñosos, llenos de cortesía y solidaridad, que suavicen la vida o el momento de nuestras personas más queridas. 


Estoy convencida de que en la medida que logremos elevarnos por encima de nuestras limitaciones, temores y necesidades para compartir con otros lo mejor de nosotros, recibimos regalos a cambio y no necesariamente de parte de las personas con las que compartimos, sino del universo que elige los perfectos instrumentos, el efecto, como devolución de nuestro comportamiento. La próxima vez que tengas la oportunidad de un reencuentro, vístete de tus mejores sentimientos, pensamientos e intenciones, y verás como nada que tú no quieras te afectará. Disfruta el momento y guárdalo como un recuerdo agradable que te dé la motivación para volverlo a crear.